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Bocio

El término bocio hace referencia a un aumento anormal de la glándula tiroides, que se encuentra en la base del cuello y regula diversas funciones del organismo, entre ellas algunas tan importantes como la frecuencia de los latidos del corazón. Ese agrandamiento no siempre significa que la tiroides esté fallando. De hecho, los médicos se refieren al bocio como un “hallazgo”, no como una enfermedad en sí misma.

El bocio puede presentarse en casos de hipertiroidismo (exceso en la producción de hormonas tiroideas) e hipotiroidismo (producción insuficiente de hormonas tiroideas), pero también cuando los niveles de hormonas son normales (eutiroidismo).

Lo más frecuente es que el médico documente la presencia de bocio durante un reconocimiento físico, al apreciar la inflamación en el cuello. Otras pruebas ayudarán a determinar su causa y hasta qué punto está avanzado. Entre otras, se pueden llevar a cabo pruebas para conocer los niveles de hormonas tiroideas en sangre y determinar si hay hipertiroidismo o hipotiroidismo, así como pruebas de anticuerpos para detectar enfermedad de Hashimoto (hipotiroidismo causado por un mal funcionamiento del sistema inmunológico), ecografías para ver el tamaño de la tiroides y determinar la presencia de nódulos, junto con otras pruebas de imagen, o una biopsia.

El bocio se subdivide en categorías según su forma y el nivel de hormonas presentes en el organismo. Si toda la tiroides aumenta su tamaño, estamos ante bocio difuso. Por el contrario, si existe agrandamiento de áreas concretas de la tiroides en forma similar a la de esferas, se denomina bocio nodular.

En función de la producción de hormonas en la tiroides, el bocio puede ser eutiroideo, hipofuncionante o hipotiroideo (cuando la producción es insuficiente) y bocio hiperfuncionante o hipertiroideo (en casos de producción excesiva).