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Causas del bocio

En ciertas áreas geográficas la causa más frecuente de bocio es la falta de yodo en la dieta. El yodo es una sustancia presente en los alimentos que la tiroides utiliza para fabricar hormonas tiroideas. Cuando éste escasea, la glándula no puede fabricar la cantidad de hormonas necesaria para el organismo (hipotiroidismo). El descenso en los niveles de hormonas se registra en la hipófisis o pituitaria, una glándula en la base de cerebro, que segrega hormona estimuladora de la tiroides (TSH). La TSH incrementa la actividad de ésta y puede hacer que la tiroides aumente su tamaño.

En los países en los que se añade yodo a la sal y ciertos alimentos esta es una causa rara de bocio.

Otra posibilidad es que el bocio sea consecuencia de la tiroiditis de Hashimoto (produce hipotiroidismo), una enfermedad autoinmune que consiste en la destrucción de células de la tiroides por parte del propio sistema inmunitario (defensas) del paciente. El daño hace que se segreguen menos hormonas y, de nuevo, que la hipófisis estimule la tiroides, pudiendo producir bocio.

También es relativamente frecuente que el bocio esté causado por la enfermedad de Graves (produce hipertiroidismo), una condición en la cual el sistema inmunológico hace que se produzca una proteína (inmunoglobulina) estimulante de la tiroides (TSI). Ésta aumenta la actividad y, a veces, el tamaño de la glándula.

En el bocio multinodular, con aumento en formas esferoides en diversos puntos de la tiroides, no hay una causa establecida. Otra presentación es el desarrollo de un único nódulo. En ambos casos, lo más normal es que éstos sean benignos.

Causas menos frecuentes son defectos genéticos, cambios hormonales durante el embarazo, lesiones, infecciones o tumores, que pueden ser benignos o cancerosos.

El bocio puede afectar a cualquier persona a lo largo de toda su vida, pero los factores de riesgo más comunes son una dieta deficitaria en yodo, ser mujer, la edad (es más frecuente a partir de los 40 años), antecedentes familiares de enfermedad autoinmune, embarazo y menopausia, consumo de ciertos medicamentos como amiodarona y litio y exposición a radiación.