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Tratamiento del cáncer de tiroides

La investigación ha permitido que en los últimos años se conozcan mejores formas de prevenir la enfermedad y mejorar su tratamiento. Así ha sido posible incrementar las tasas de remisión, reducir las recaídas y prolongar la supervivencia. De hecho, la mayor parte de los casos se resuelven con éxito. No obstante, si el cáncer está en una fase avanzada o no responde a la terapia con yodo radiactivo, puede ser difícil de tratar.

Su médico le informará sobre las opciones terapéuticas, que dependerán de la fase en la que se encuentra la enfermedad, el tipo de tumor y las necesidades individuales definidas por su edad, posibles comorbilidades y otras características personales.

Los tratamientos pueden agruparse en cinco categorías: cirugía, tratamiento con yodo radiactivo, terapia hormonal, radioterapia y quimioterapia.

La cirugía parcial o total de la tiroides para la extracción del tejido afectado es eficaz en una proporción considerable de casos, y puede llevarse a cabo sin provocar efectos secundarios importantes. Cuando se extrae la glándula por completo, el paciente deberá tomar terapia hormonal de por vida para compensar la falta de hormonas tiroideas. El tratamiento tiene también el efecto de prevenir una posible recaída. El médico revisará sus niveles de hormonas de forma periódica.

La terapia con yodo radiactivo puede utilizarse como aduyante (apoyo) para prevenir recaídas tras la cirugía o una vez que éstas ya se han producido. En los últimos tiempos se está avanzando en el desarrollo de fármacos que contribuyen a mejorar la respuesta en pacientes resistentes. Se administra de forma oral. Hay poco riesgo de que afecte otras células del cuerpo. Sus principales efectos secundarios son náuseas, sequedad en la boca y los ojos, alteración de los sentidos del gusto y el olfato o dolor en la zona de diseminación de las células cancerígenas.

La quimioterapia se puede combinar con radioterapia en el tratamiento del cáncer anaplásico de tiroides. Su empleo en cáncer de tiroides no es frecuente, pero puede resultar eficaz en pacientes que no responden a otros tratamientos.

Por otra parte, se están dando a conocer terapias dirigidas que atacan a las células cancerígenas de forma específica sin dañar otras, e inmunoterapias que estimulan el sistema de defensas del organismo para combatir el cáncer.