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Aceptación social de las enfermedades de tiroides

Las enfermedades crónicas, como son los trastornos asociados a la glándula tiroides, implican un gran número de recursos médicos, psicológicos y sociales. Su larga duración así como los cambios que provocan en la vida de estas personas hacen que se conviertan en un autentico reto para quienes las padecen.

En el caso de las enfermedades tiroideas hay un desafío añadido y son los síntomas tan particulares, tan difusos, donde incluso los propios pacientes dudan hasta qué punto son consecuencia de su trastorno o no.

El diagnóstico de la enfermedad es uno de los momentos más críticos pues marca el principio del cambio, la ruptura con el pasado y el reto del presente y el futuro. Hay que comenzar a vivir de modo diferente, lo cual no es fácil. En este punto el apoyo y entendimiento social es fundamental. Los trastornos de tiroides, especialmente en los estadios iniciales, no tienen sintomatología evidente o llamativa. Pero hay que cambiar hábitos, costumbres, aceptar la medicación con las recomendaciones en su toma, lo que conlleva asumir en definitiva el significado de ser un enfermo crónico.

El acceso a la información influye en el impacto psicológico del diagnóstico. Aquellos pacientes que desconocen la enfermedad y sus consecuencias reciben la noticia con un alto grado de ansiedad, con peores perspectivas que para aquellas personas más formadas e informadas.

Todo ello hace que se den situaciones donde se sientan diferentes debido a su enfermedad. Padecer un trastorno crónico puede asociarse a fracaso, incompetencia, dependencia, debilidad, pero también a incomprensión o discriminación.

La realidad es que cualquier persona, de cualquier edad puede sufrir una alteración de la glándula tiroides. Las consecuencias que ello conlleva pueden ser minimizadas gracias a un diagnóstico precoz. Mediante protocolos que permitan la detección temprana de dichas alteraciones. De este modo se evitarán esos síntomas difusos que tanto afectan a la calidad de vida del paciente, tan poco comprendidos socialmente.

Fatiga, cansancio, debilidad, apatía, tristeza,…. O bien el contrapunto: irritabilidad, ansiedad, nerviosismo, hiperactividad. Síntomas poco importantes si se miran uno a uno pero muy significativos si se ven en su conjunto.

El conocimiento por parte de la población de las enfermedades de la tiroides brindará una mayor comprensión y entendimiento a todas aquellas personas que viven la cronicidad como una losa en sus vidas. El apoyo social dará alas a todos aquellos que se sientan diferentes o en una condición inferior.

¿Y tú?, ¿cómo viviste el diagnóstico de tu enfermedad?, ¿encontraste apoyo social?, ¿te sentiste comprendido?

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