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Anticuerpos antitiroideos: el daño en las células tiroideas

El organismo produce anticuerpos habitualmente. Este mecanismo es parte de la respuesta inmune natural ante la presencia de “invasores” en el organismo, como pueden ser los virus y las bacterias.

En determinadas circunstancias, algunas proteínas del organismo pueden ser atacadas por las células defensivas (anticuerpos). Cuando esto sucede, es posible que células del organismo sean dañadas o destruidas por error, ya que pueden provocar inflamación crónica, que conlleva daño en los tejido y alteración de su funcionamiento. Este fenómeno puede tener lugar en la tiroides, con lo cual la enfermedad recibe el “apellido” ‘autoimnune’.

Los análisis para detectar anticuerpos que afectan a la tiroides suelen llevarse a cabo principalmente para diagnosticar una enfermedad tiroidea de origen autoinmune y para distinguirla de otras dolencias que se manifiestan en esta glándula.

Cuándo se solicita el análisis

  • En presencia de bocio (aumento del tamaño de la tiroides)
  • Cuando otras pruebas de la función tiroidea están alteradas
    • T3 total
    • T3 libre
    • T4 libre
    • TSH
    • Tiroglobulina
  • Como método de control de la función tiroidea (revisiones) en personas sanas o en pacientes con enfermedad tiroidea autoinmune
  • En mujeres embarazadas que padecen alguna otra forma de enfermedad autoinmune

 

Los anticuerpos más frecuentes son:

  • Anti-TPO (Anticuerpos Antitiroideosanti-TPO, que  bloquean la peroxidasa) y también se conocen como:
    • Anticuerpos antimicrosómicos de la tiroides
    • Anticuerpos microsómicos
    • Anticuerpos contra peroxidasa de la tiroides
    • TPOAb
  • Anticuerpos antitiroglobulina (TG Ab) 
  • Anticuerpos anti-TSI (inmunoglobulina estimulante deltiroides)


Los TPOAb están elevados en los pacientes que tienen enfermedad de Hashimoto, o tiroiditis autoimmune. En esta condición, las células de la glándula tiroides sufren el ataque del sistema inmune y van siendo destruidas poco a poco. Los pacientes pueden presentarse en la consulta bien con enfermedad de Hashimoto o están en fase de desarrollar la enfermedad, con la consiguiente reducción de la función de la glándula tiroides. Se detectan niveles altos en prácticamente todos los casos de enfermedad de Hashimoto. También se ha observado una presencia elevada de TPOAb en más de la mitad -65%- de las personas con enfermedad de Graves.

Los TG Ab son anticuerpos que se encuentran típicamente elevados también en la enfermedad de Hashimoto, aunque no una proporción tan elevada de los casos.

El tercer grupo de anticuerpos, los anti-TSI, tienen como objetivo los receptores de la TSH (hormona estimulante de la tiroides) en la glándula tiroides, y los activan de una forma disfuncional. Esto estimula la producción excesiva de hormonas tiroideas. Constituyen la causa principal de enfermedad de Graves.

Es posible que tanto los anticuerpos que actúan contra la inmunoglobulina estimulante de la tiroides como los que interfieren en la actividad de la peroxidasa estén elevados en el hipotiroidismo (enfermedad de Hashimoto) y el hipertiroidismo (enfermedad de Graves).

Fase preclínica (sin síntomas)

Se han documentado casos en los que hay sujetos con niveles elevados de los tres tipos de anticuerpos sin que se haya manifestado síntoma alguno. Es posible que esto sea así antes de que el daño a la función tiroidea sea suficientemente significativo. No obstante, son personas en situación de riesgo de desarrollar enfermedades de la tiroides en el futuro, y se recomienda que en estos casos el médico efectúe revisiones periódicas de la función de la glándula.

La precaución indica que cualquier nivel, por leve que sea, de elevación de los anticuerpos sea considerado indicio de posible enfermedad en el futuro.

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