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Conoce a fondo el bocio multinodular: Síntomas de la enfermedad

El bocio es una manera de designar una tiroides que ha aumentado de tamaño. El bocio multinodular (que se manifiesta con varios bultos o ‘nódulos’) es una condición muy frecuente dentro de las alteraciones de la glándula tiroides. Se calcula que, una vez cumplidos los 60 años, cerca de la mitad de la población tendrá un nódulo tiroideo detectable en un examen físico o visible en pruebas de imagen. Aunque la inmensa mayoría de los nódulos son benignos (no cancerosos), concretamente el 90% de ellos, una pequeña proporción de los mismos pueden contener células cancerígenas. Para detectar y tratar el cáncer lo antes posible y facilitar la terapia los médicos someten los nódulos a una evaluación.

Esta condición puede deberse a que la glándula es más grande de lo normal, o bien manifestarse en la formación de varios nódulos (masas o bultos). El bocio multinodular puede ser tóxico, lo cual significa que produce demasiada hormona tiroidea y provoca hipertiroidismo. No obstante, hay casos en los que no es así.

Investigaciones epidemiológicas sugieren que el bocio multinodular afecta a un 0,1%-1,5% de la población cada año. Es más frecuente en mujeres que en hombres y en la edad avanzada, así como tras la exposición a niveles elevados de radiación. Algunos casos son asintomáticos. Se trata cuando se observa hipertiroidismo, molestias provocadas por los nódulos en el cuello o resultados alterados en una biopsia.

En la mayor parte de los casos no se sabe cuál es la causa del bocio multinodular, pero la falta de yodo en la dieta y ciertos factores genéticos pueden estar en el origen de la condición.

Es muy frecuente que el bocio multinodular no produzca síntomas y, en lugar de manifestarse de esa forma, se descubra en un reconocimiento médico o al realizar pruebas que se han llevado a cabo por otra causa. Cuando el bocio es tóxico, pueden manifestarse síntomas de hipertiroidismo: irritabilidad, nerviosismo, cambios bruscos de humor, fatiga o debilidad muscular, intolerancia al calor, dificultad para conciliar el sueño, temblor en las manos, frecuencia cardiaca incrementada o irregular y pérdida de peso sin causa justificada.

Cuando el bocio es lo suficientemente grande, es posible que ocasione síntomas de opresión en la garganta que pueden dificultar la respiración (sobre todo cuando se está tumbado) y el acto de ingerir alimentos, así como  producir una sensación de hinchazón en el cuello. En ocasiones es apreciable a simple vista.

Si el médico detecta la presencia de bocio multinodular o sospecha de su existencia, llevará a cabo un reconocimiento exhaustivo y elaborará una historia clínica a conciencia. Datos importantes serán la velocidad a la cual el bocio aumenta de tamaño, la existencia (o ausencia) de factores de riesgo tales como antecedentes familiares, exposición a radiación y síntomas de hipotiroidismo. Es común que tras la consulta se solicite una ecografía de la tiroides.

El objetivo de estas indagaciones es saber si el resto de la tiroides está sana y funciona correctamente o si toda ella está afectada, manifestando hipertiroidismo o hipotiroidismo. Las pruebas de laboratorio incluyen medición de niveles de hormona tiroidea (T4) y hormona estimulante de la tiroides (TSH).

La prueba para determinar si un nódulo es benigno o no es una biopsia de aguja, que consiste en acceder a él con una pequeña aguja, de un tamaño similar a las que se emplean en las extracciones de sangre. Puede usarse la ecografía para guiar la aguja durante el procedimiento o, si el nódulo es palpable, usando los dedos. Con la aguja se aspiran células para su observación. El criterio más extendido es realizar biopsia cuando el nódulo mide un centímetro o más.

Ante un nódulo con células cancerígenas o indicios que hacen sospechar que es sumamente probable que así sea, los nódulos se extraen en un procedimiento quirúrgico. La mayor parte de los cánceres de la tiroides son curables y es raro que pongan en peligro la vida de los pacientes. Cuando los nódulos son benignos o demasiado pequeños para practicar una biopsia, se establecerá un plan de seguimiento estrecho con ecografías y reconocimientos físicos periódicos. También se considera que la cirugía es aconsejable cuando un nódulo es benigno, pero sigue creciendo o muestra indicios de alteraciones preocupantes en alguna de las revisiones médicas.

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