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Carcinoma anaplasico - primer plano cuello mujer rubia
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¿En que consiste el carcinoma anaplásico de tiroides?

Ésta es la forma más avanzada y agresiva de cáncer de tiroides, pero también la menos frecuente: representa menos del 2% de los casos. Es típico que los pacientes hayan superado los 60 años, y se detecta con más frecuencia en mujeres que en hombres. Otra forma de denominar este tipo de cáncer es cáncer de tiroides indiferenciado.

Aunque las estadísticas sobre el pronóstico son descorazonadoras –el promedio de supervivencia es de unos seis meses y se calcula que solo uno de cada cinco pacientes sobrevive durante más de 12 meses tras el diagnóstico-, la Asociación Americana de Tiroides hace hincapié en que hay personas que sobreviven a la enfermedad durante mucho tiempo.

El diagnóstico puede realizarse con una biopsia de aguja. De confirmarse que se trata de la forma anaplásica de la enfermedad, se evalúa el estado general del paciente, incluyendo análisis de sangre y pruebas de imagen como tomografía computarizada, resonancia magnética o PET (tomografía por emisión de positrones). Con estas pruebas, el médico averigua si el cáncer se ha extendido y, de ser así, en qué puntos lo ha hecho.

A todos los pacientes con cáncer anaplásico de tiroides se les considera en fase IV por la naturaleza agresiva de este tumor, según la indicación del estadounidense Comité Conjunto Para el Cáncer (AJCC). Para diferenciar cada etapa, los médicos han establecido tres categorías: IVA, presente únicamente en la glándula tiroides (aproximadamente el 10% de los pacientes); IVB, presente en la glándula tiroides y el cuello, pero no en otras partes del cuerpo (40% de los pacientes); IVC, presente en la tiroides y en otras partes del organismo diferentes del cuello (50% restante).

La cirugía no resuelve este tipo de cáncer, aunque a veces se emplea para atenuar las molestias que ocasiona. Tampoco responde a la terapia con yodo radiactivo (es lo que se conoce como un tumor “frío” en la jerga médica), pero sí se han observado beneficios empleando la combinación de radioterapia y quimioterapia. Aunque puede resultar de ayuda, se ha puesto de relieve que algunas de las personas que han logrado vivir mucho tiempo con cáncer anaplásico de tiroides no pudieron ser operadas (por sus condiciones personales de salud o por la forma u extensión del tumor), pero completaron un curso de radiación y quimioterapia “agresivos”.

Varios estudios muestran que las terapias combinadas (o “tratamiento multimodal”) son las que ofrecen mayores beneficios clínicos a los pacientes. Así, se ha observado que hay medicamentos que, combinados, incrementan sustancialmente la eficacia de otros que se administran inicialmente solos (en monoterapia).

Otro abordaje que suele arrojar mejores resultados en la combinación de especialidades, de forma que en la terapia participen endocrinólogos, oncólogos médicos, oncólogos especializados en radioterapia y cirujanos, entre otros profesionales.

También se ha observado que en las personas que han logrado convivir con la enfermedad durante periodos prolongados de tiempo el diagnóstico y el tratamiento se instauraron rápidamente.

Como se trata de un cáncer agresivo y difícil de tratar, del cual además hay pocos casos, lo mejor es que el equipo médico que atiende al paciente tenga experiencia. Si no es posible acudir a un centro de referencia en cáncer anaplásico de tiroides, puede pedir al especialista que lo trata que colabore con equipos más experimentados.

 

Hay nuevos tratamientos, y algunos empleados en otros tipos de cáncer, que están dando muestras de eficacia a la hora de ralentizar el avance de la enfermedad.

 

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