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Control del hipotiroidismo: ¿por qué es importante ser constante?

Uno de los acontecimientos más importantes para una persona que sufre alguna enfermedad es el momento del diagnóstico. Ese importante punto de inflexión supondrá un antes y un después en su calidad de vida.

Así sucede con el hipotiroidismo. Seguramente en ese preciso momento se dará cuenta de que esos síntomas menores que ha ido sintiendo durante tanto tiempo tenían una causa: la disfunción de la glándula tiroides.

Es entonces cuando el endocrinólogo podrá valorar el tratamiento más adecuado para poder controlar esa disfunción y conseguir que el paciente mejore su salud general y evitar consecuencias más graves.

Pero a partir de aquí los controles periódicos son imprescindibles para asegurar que la medicación cumple con el objetivo esperado, que no es otro que regularizar la función tiroidea.

El hipotiroidismo es, generalmente, una enfermedad de evolución lenta. Es decir, puede comenzar antes de que la persona afectada note algún malestar y que pequeñas molestias puedan ir apareciendo y acentuándose hasta que finalmente se constituyen como síntomas. Esta evolución puede producirse igualmente una vez detectado y establecido el tratamiento. Por ese motivo, las revisiones periódicas pasan a convertirse en el mejor aliado de médico y paciente, pues revelarán cómo se controla la función tiroidea según las dosis de tiroxina pautadas.

Al principio muchos pacientes necesitan de varios ajustes en la dosis establecida para alcanzar el ansiado bienestar. Para ello es necesario que pasen varias semanas o meses con diferentes dosis y posteriormente realizar un perfil tiroideo que oriente al especialista. Es importante recordar que para fijar una dosis de tiroxina estable en el tiempo, los pacientes deberán tener en cuenta cómo evitar las interferencias al tomar la medicación y al hacerse los controles de función tiroidea.

La levotiroxina debe tomarse con agua siempre en ayunas (preferentemente de 30 minutos a 1 hora antes del desayuno, o eventualmente 2 horas después),  evitando que coincida con café, soja, suplementos de calcio, hierro, antiácidos, protectores gástricos, colestiramina, etc. El día del análisis de control de función tiroidea deberá recordar no tomar la levotiroxina antes, sino después de la extracción de sangre.

Los controles periódicos ayudan también a aquellas personas que tengan mayor  riesgo de desarrollar hipotiroidismo, en quienes los anticuerpos antitiroideos elevados pueden ser predictivos. Y en caso de derivar en disfunción tiroidea se podrá actuar en el momento oportuno.

Como vemos, el seguimiento y control médico contribuyen de forma positiva en el manejo de la enfermedad tiroidea. Un hipotiroidismo controlado es garantía de salud y bienestar.

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