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Tiroides y corazón: el efecto directo de las hormónas

corazon y tiroidesLas hormonas tiroideas tienen un efecto directo sobre el corazón y las arterias.

El hipertiroidismo de corta duración produce una aceleración del ritmo cardíaco (taquicardia) y una vasodilatación con la disminución de la presión arterial diastólica o "mínima".

Las personas con hipertiroidismo tanto clínico como sub-clínico de larga duración pueden padecer efectos desfavorables en el corazón debido a que el exceso de hormonas tiroideas modifica la estructura y la función cardíaca.

Estos cambios pueden producir una reducción de la tolerancia al ejercicio, aumento de la presión sistólica  o "máxima", taquicardia (pulso acelerado), arritmias cardíacas como la fibrilación auricular e insuficiencia cardíaca.

La fibrilación auricular puede ocurrir en el 7-8% de los pacientes jóvenes con hipertiroidismo, siendo más frecuente (10-20%) a mayor edad, especialmente si se asocia a una enfermedad coronaria o a problemas en las válvulas del corazón (20-35%). Este tipo de arritmia cardíaca  aumenta el riesgo de embolias cerebrales (ictus), embolias pulmonares e insuficiencia cardíaca.

Las alteraciones cardiovasculares del hipertiroidismo son reversibles cuando se hace el tratamiento adecuado para recuperar la función tiroidea normal.

Los pacientes con hipertiroidismo autoinmune como en la enfermedad de Graves, pueden tener además un riesgo añadido de aumento de la presión en las arterias pulmonares, afectación de las válvulas cardíacas y dilatación de las paredes del corazón (miocardiopatía dilatada) de origen autoinmune.

En el hipotiroidismo el ritmo cardíaco es más lento (bradicardia), y la función del corazón es menos eficiente tanto en reposo como durante el ejercicio. También las arterias sufren el efecto de la disminución de las hormonas tiroideas y se vuelven más rígidas.

Si el hipotiroidismo no se trata durante tiempo prolongado puede ocasionar síntomas cardíacos importantes: dificultad respiratoria durante el ejercicio (disnea de esfuerzo), fatiga fácil, disminución de la tolerancia al ejercicio, acumulación de líquido alrededor del corazón y de los pulmones  (derrame pericárdico y pleural), insuficiencia cardíaca y obstrucción de las arterias del corazón (enfermedad coronaria) por aumento del colesterol y los triglicéridos en la sangre.

La detección temprana y el tratamiento efectivo de los pacientes que sufren una disfunción tiroidea es esencial para mejorar su pronóstico cardiovascular.

El trabajo cooperativo entre endocrinólogos y cardiólogos es muchas veces necesario.

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