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¿Cuándo es recomendable una dieta baja en yodo?

La dieta baja en yodo durante un periodo breve de tiempo forma parte de la preparación de los pacientes que van a recibir terapia con yodo radiactivo para el tratamiento del cáncer papilar o folicular de tiroides. Su objetivo es mejorar la eficacia de esta terapia, y es una estrategia recomendada por diversas sociedades científicas.

La dieta debe cumplirse durante una o dos semanas antes de la terapia y uno o dos días después, aunque el médico puede variar estos periodos en función de las características individuales o las necesidades del paciente. El objetivo es reducir el consumo habitual de yodo para que cuando se administre el tratamiento, las células tiroideas lo absorban mejor y aumente su eficacia.

La dieta baja en yodo se define por una ingesta inferior a 50 microgramos diarios. No debe confundirse con la dieta baja en sodio. La recomendación en una dieta normal es consumir 150 microgramos de yodo al día.

El paciente deberá tener en cuenta que los alimentos y bebidas que se consumen deben tener pequeñas cantidades de yodo que permitan mantenerse por debajo del umbral de los 50 microgramos.

Alimentos que habría que descartar: sal yodada, sal marina y alimentos que contengan cualquiera de las dos; mariscos y productos del mar, así como conservas de pescado en general (está permitido el pescado de río, como la trucha); lácteos (leche, queso, cremas, yogur, mantequilla, helado, leches en polvo); yema de huevo y productos elaborados con ésta; pan o bollería que incluyan en su elaboración ingredientes ricos en yodo (productos de este tipo con la especificación “bajo en yodo” sí se pueden comer); colorante E127; la mayor parte de los chocolates (el polvo de cacao y algunas formas de chocolate negro sí se pueden incluir en la dieta); soja y derivados (a excepción del aceite de soja, la lecitina de soja también se puede consumir); vitaminas y suplementos nutricionales que contengan yodo. Es necesario consultar con el médico si alguno de los medicamentos que ha prescrito debería ser excluido o sustituido por otro para respetar el límite de consumo diario de yodo.

Por el contrario, pueden consumirse sin problema frutas y verduras frescas, a excepción de las siguientes, que son ricas en yodo: coles de Bruselas, judías verdes, acelgas, brécol, espinacas, hojas de nabo, espárragos, remolacha, berros y apio. Se permiten también los frutos secos sin sal añadida, clara de huevo, carnes (sin tratamiento con caldos), y cereales y derivados sin ingredientes ricos en yodo, así como pasta con la misma condición. Lo mismo puede decirse del azúcar, mermeladas, gelatinas, especias vegetales y aceites. Están permitidos los refrescos que no contengan E127, café y té, cerveza, vino, zumos de frutas y limonada.

Dado que no siempre se incluye en la lista de ingredientes el colorante empleado, algunas sociedades científicas recomiendan evitar, por precaución, todos los alimentos procesados y suplementos vitamínicos o nutricionales de color rojo, anaranjado o marrón, en los que es muy común el uso de E127.

Se recomienda consumir con moderación los siguientes alimentos que contienen yodo: verduras enlatadas tales como pepinillos o guisantes; fresas, manzanas tipo golden, mora y piña; carnes en conserva, embutidos y productos de charcutería; frutos secos; productos que incluyan conservantes (mayonesa, tomate frito); caramelos y dulces de color rojo; café o té instantáneo que contengan E127.

Los expertos recomiendan leer con mucha atención la lista de ingredientes de toda la comida envasada que vaya a consumirse. En general, es preferible evitar los alimentos procesados siempre que se pueda, porque los fabricantes no están obligados a informar en las etiquetas sobre el contenido en yodo. Por lo tanto, aunque aparezca el contenido en sal de un producto, no hay forma de saber si esa sal es yodada o no.

En realidad, hay muchos alimentos que están permitidos durante una dieta baja en yodo. El mejor modo de cumplirla es preferir las comidas elaboradas en casa, con ingredientes frescos y carnes sin procesar. A veces puede ser muy fácil adaptar los platos favoritos a los requerimientos de la dieta eliminando los ingredientes que tienen mucho yodo o sustituyéndolos por otros similares que son aceptables en la dieta.

Es preferible pensar que la sal que contienen los alimentos precocinados contiene yodo, evitar las comidas fuera de casa (ya que es difícil saber cuáles son los ingredientes empleados en su preparación) y consumir leche de arroz, avena, sésamo, quinoa, almendras, avellanas, girasol y coco como sustitutos de la leche de vaca.

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