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Cuidar tu tiroides en el embarazo y la lactancia: ¿por qué?

Así como es recomendable hacer un análisis de TSH cuando se sospecha una alteración de la función tiroidea, es especialmente importante asegurar la salud tiroidea materna, fetal, de los recién nacidos y lactantes.

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición y la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia  recomiendan hacer el análisis de TSH en todas las mujeres embarazadas, lo más precozmente posible antes de la semana 10 del embarazo, considerando que el hipotiroidismo es una enfermedad frecuente, que se diagnostica de manera sencilla y que su tratamiento es seguro y efectivo  para evitar problemas obstétricos y/o  alteraciones neurocognitivas en sus hijos.

Es muy recomendable iniciar el tratamiento del hipotiroidismo o del hipertiroidismo antes de planificar un embarazo si ya se conoce el diagnóstico. Se deberán hacer controles médicos frecuentes para asegurar que los niveles hormonales son los adecuados para cada trimestre del embarazo. Cuando la causa de la disfunción tiroidea es la tiroiditis post parto, la etapa hipertiroidismo inicial es auto limitada seguida de una etapa de unos meses de hipotiroidismo, que no requerirá tratamiento si es este es leve y transitorio, salvo que ocurriera la posibilidad de un nuevo embarazo el corto plazo.

La prueba de sangre del talón que se realiza en España en todos los recién nacidos permite el diagnóstico de hipotiroidismo congénito, que debe tratarse lo antes posible para evitar el retraso mental y los retrasos de crecimiento, que serían irreversibles si se demorara el tratamiento.

Una adecuada nutrición de yodo desde antes y durante el embarazo es fundamental para contribuir a la normalidad de la función tiroidea materno-fetal. La deficiencia de yodo grave y moderada es causa de aumento del número de abortos y partos prematuros, malformaciones congénitas, aumento de la mortalidad perinatal, cretinismo neurológico, deficiencia mental, sordomudez, cretinismo mixedematoso, enanismo, retraso mental, estrabismo, diplegia espástica, bocio neonatal, hipotiroidismo, retraso del crecimiento, deterioro intelectual, retrasos psicomotores, problemas de aprendizaje, déficit de atención e hiperactividad, etc.

Según estudios realizados en España, la mayoría de las mujeres se encuentran en yodo-deficiencia durante la gestación y la lactancia, por eso la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, como otras sociedades médicas recomiendan que “las mujeres embarazadas, las que amamantan a sus hijos y las que planifican su gestación deberían recibir suplementos de yodo”.

Existen situaciones especiales en que las necesidades de yodo están aumentadas, por lo que se recomienda el aporte de suplementos de yodo en comprimidos: cuando se busca un embarazo, durante todo el embarazo, durante toda la lactancia, en recién nacidos prematuros o de bajo peso, en la infancia si la dieta no es suficiente en yodo, en niños con enfermedades crónicas, con problemas de mala absorción o malnutrición y en aquellos niños que no pueden tomar sal.

Los suplementos farmacológicos de yodo tienen las cantidades normales que suele requerir nuestro organismo y por eso son seguros, ya que lo que no se necesite se eliminará por la orina.

También se recomienda evitar el exceso de yodo: no utilizar desinfectantes yodados en las mujeres embarazadas, durante el parto, en los recién nacidos y lactantes, porque contienen grandes cantidades de este mineral, que se absorben muy rápidamente por la piel y pueden bloquear la glándula tiroides del feto y el neonato, quienes no tienen desarrollados los mismos mecanismos de regulación que los adultos. Pueden ser sustituidos por otros preparados como la clorhexidina  (0.05-1%).

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