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Enfermedad de Graves: Síntomas e información de interés

La enfermedad de Graves es una causa frecuente de hipertiroidismo (exceso de actividad de la glándula tiroides), y recibe su nombre del médico irlandés que la describió por primera vez. También se conoce como “bocio tóxico difuso”.

Es particularmente frecuente en mujeres y suele presentarse antes de los 40 años. A fecha de hoy, no es posible predecir qué personas van a desarrollar la enfermedad. No obstante, se han identificado algunos factores que predisponen a ello: la edad, el sexo, los antecedentes familiares y la exposición a situaciones de estrés emocional o ambiental. El riesgo también es mayor para miembros de la familia de una persona a la cual se ha diagnosticado. Asimismo, los pacientes con otras alteraciones autoinmunes tienen más probabilidades que la población general de desarrollar enfermedad de Graves. Así, se ha observado una asociación entre ésta y la diabetes tipo 1, la artritis reumatoide y el vitíligo.

Se considera una condición “autoinmune” porque tiene su origen en un funcionamiento alterado del sistema de defensas del organismo. En una situación de normalidad, el sistema inmunológico fabrica anticuerpos que sirven para defendernos de virus, bacterias u otros elementos extraños. Sin que se conozca el motivo, cuando una persona desarrolla enfermedad de Graves los anticuerpos atacan a las células de la glándula tiroides y alteran su correcto funcionamiento.

Muchas funciones, síntomas diversos

Como la tiroides produce hormonas que participan en diversas funciones del organismo, los síntomas y signos de la enfermedad son muy diversos. Entre otros, incluyen ansiedad e irritabilidad, temblor en manos o dedos, sensibilidad al calor, aumento de la sudoración, sensación de calor o humedad en la piel, diarrea, pérdida de peso (sin cambios en la alimentación), aumento del tamaño de la glándula tiroides (bocio), alteraciones del ciclo menstrual, disfunción eréctil, reducción del deseo sexual, engrosamiento y enrojecimiento de la piel, alteraciones del ritmo cardiaco y problemas oculares.

Se calcula que el 30% de las personas que padecen enfermedad de Graves desarrollan problemas oculares (oftalmopatía ). Esta complicación tiene su origen en la inflamación y otros procesos propios del sistema inmunológico que pueden afectar a los músculos y tejidos que rodean los ojos. Se manifiesta, entre otros síntomas, con exoftalmia (ojos prominentes o “saltones”, vulgarmente), sensación arenosa, presión o dolor, inflamación o enrojecimiento, sensibilidad a la luz, pérdida de visión.

Una manifestación poco frecuente es la dermopatía de Graves, que consiste en enrojecimiento y aumento del espesor de la piel, sobre todo en las espinillas y la parte superior de los pies.

Tratamientos

 Para tratar la enfermedad de Graves se aplican terapias que controlan la hiperactividad de la tiroides. Una de las opciones son los medicamentos betabloqueantes para el control de la frecuencia cardiaca y la ansiedad, entre otros. Estos fármacos no controlan la actividad de la glándula, y su utilidad reside que pueden aliviar algunos síntomas.

Los medicamentos antitiroideos sí se emplean para moderar la actividad de la glándula. Es frecuente que se recurra a ellos antes de la cirugía o de la terapia con yodo radiactivo. Con menor frecuencia, puede plantearse su uso como tratamiento a largo plazo.

El tratamiento con yodo radiactivo se administra en forma oral.

La cirugía parcial o total es otra forma de abordar la enfermedad, aunque es la menos empleada de las terapias para la enfermedad de Graves. Se recomienda en mujeres embarazadas que no toleran la medicación anti-tiroidea, casos en los que se prefiere la intervención quirúrgica para descartar la presencia de cáncer o pacientes en los que las demás opciones han fracasado.

En caso de optar por una de estas dos últimas estrategias, el paciente tomará diariamente levotiroxina para restablecer el equilibrio de hormonas tiroideas.

El tratamiento adecuado de la enfermedad de Graves mejora la oftalmopatía en caso de que esta se haya desarrollado. Para aliviar los síntomas a veces se recomienda administrar terapia adicional o de apoyo (coadyuvante) con prednisona, un fármaco que inhibe el sistema inmunológico. La oftalmopatía suele ser más severa cuando el paciente fuma. Evitar el tabaco contribuirá al éxito de los tratamientos.

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