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Hipertiroidismo y aumento de peso: ¿cómo podemos corregir la hiperfunción de la glándula?

La hormona tiroidea, que tiene forma de mariposa y se encuentra en la base del cuello por delante de la tráquea, es necesaria para el desarrollo del feto y el funcionamiento normal del metabolismo en adultos, entre otras muchas funciones. Puesto que el hipertiroidismo es una desviación respecto al funcionamiento normal de la tiroides, en este caso por exceso, se puede predecir que los cambios en el peso corporal –tanto pérdida como aumento de peso- asociados a la disfunción se corregirán al tratar el hipertiroidismo y restablecer el equilibrio hormonal.

La tasa metabólica basal (TMB)

La relación entre la enfermedad tiroidea, el peso corporal y el metabolismo es compleja. La hormona tiroidea regula el metabolismo, que se determina midiendo la cantidad de oxígeno que el cuerpo consume en un tiempo determinado. Si la medida se efectúa en reposo, el resultado obtenido se denomina tasa metabólica basal (TMB, o BMR por sus siglas en inglés). Esta fue una de las primeras pruebas empleadas para evaluar el estado de la tiroides, asociándose las tasas bajas a casos en los que la glándula estaba funcionando por debajo del umbral normal (hipotiroidismo) y los resultados más elevados a funcionamiento por encima de dicho umbral (hipertiroidismo).

Con posterioridad, diversos estudios asociaron estas observaciones con registros de los niveles de hormona tiroidea y mostraron que las concentraciones más bajas de hormona tiroidea en sangre eran propias de personas con TMB reducida y los niveles elevados, típicos de sujetos con TMB elevada. En la práctica, muy pocos facultativos realizan el cálculo de la tasa porque es una prueba compleja y el resultado está sujeto a otros factores diferentes al del funcionamiento de la tiroides.

Equilibrio energético

Se ha observado una correlación entre las diferencias en la TMB y el equilibrio energético. Este último refleja la diferencia entre las calorías que una persona ingiere y las que el cuerpo utiliza. Cuando se eleva la tasa por medio de medicamentos (ocurre, por ejemplo, con las anfetaminas) el equilibrio energético se altera y se tiende a perder peso. Este tipo de hallazgos han hecho que se extienda la idea de que los cambios en los niveles de hormona tiroidea, que se asocian a su vez a cambios en la TMB, deberían también afectar al equilibrio energético y al peso corporal.

Sin embargo, la tasa no es el único factor a la hora de considerar el peso corporal y la función tiroidea. Otras muchas hormonas, proteínas y sustancias influyen en el peso corporal y el gasto de energía. Por ese motivo, es posible que modificar uno solo de estos elementos (el nivel de hormona tiroidea, en este caso) no produzca exactamente el efecto esperado.

En general, la probabilidad de perder peso es proporcional a la severidad de la hiperactividad de la tiroides, de forma que, si hay un exceso acusado de actividad tiroidea, lo más frecuente es que se produzca una marcada pérdida de peso. Asimismo, el tratamiento contribuye a detener el proceso.

Por otro lado, los pacientes expresan en ocasiones su preocupación por un potencial aumento de peso (excesivo) cuando se corrige el hipertiroidismo. De producirse, y dado que otros factores pueden influir en ello, su médico evaluará situaciones como obesidad previa al diagnóstico de hipertiroidismo o hipotiroidismo, y las corregirá para restablecer el equilibrio metabólico. Se ha visto que son más propensos a desarrollar obesidad los pacientes en los que no se controla debidamente la función de la glándula tiroides.

Hay estudios que muestran que recibir orientación con un especialista en nutrición después del tratamiento del hipertiroidismo reduce el riesgo de un aumento de peso excesivo en estos pacientes.

Es posible perder peso por efecto de otras afecciones en las que se produce una elevación de hormonas, como en la fase tóxica de la tiroiditis, o si la dosis de hormona tiroidea es demasiado elevada. Los especialistas realizan controles a sus pacientes para definir la dosis precisa que cada individuo necesita. Además, es posible que el hipertiroidismo produzca un aumento del apetito, así que algunas personas no pierden peso, sino que lo ganan cuando desarrollan la enfermedad, en función de cuánto aumenten su ingesta calórica.

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