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Tratamiento de los nódulos tiroideos

Cuando se descubre uno o más nódulos tiroideos (bocio nodular o multinodular) se iniciarán los estudios para diagnosticar cuál es la alteración que los causa.

Las pruebas de función tiroidea, la ecografía con o sin punción para el estudio citológico y eventualmente gammagrafía tiroidea, orientarán al médico para decidir el tratamiento.

La ecografía y citología tiroidea aportarán los datos necesarios para la sospecha de malignidad y la indicación de cirugía.

Aunque la mayoría de los nódulos tiroideos son benignos y el cáncer de tiroides es poco frecuente existen factores de riesgo que hacen más necesario el control frecuente de los nódulos tiroideos como son los antecedentes de radioterapia en cabeza y/o cuello, antecedentes familiares de cáncer de tiroides, presencia de ganglios en el cuello, crecimiento del nódulo, sexo masculino, personas menores de 20 años o mayores de 60 años, dolor en el cuello, ronquera.  El pronóstico del cáncer de tiroides suele ser excelente cuando se sigue el tratamiento.

El tratamiento quirúrgico puede ser también necesario para algunos nódulos tiroideos benignos, tanto si son únicos o múltiples, cuando son de gran tamaño, si producen síntomas y signos compresivos (dificultad para tragar o para respirar o compresión vascular) o por molestias en el cuello, o preocupaciones cosméticas.

Todos los demás nódulos tiroideos pueden ser candidatos a tratamiento médico o simplemente a un seguimiento periódico con examen físico y ecografías, sin tratamiento alguno.

Los tratamientos para intentar reducir el tamaño de los nódulos tiroideos dependerán del tipo de nódulo y de la enfermedad que los causa.

Si el o los nódulos tiroideos coinciden con un hipotiroidismo, el tratamiento sustitutivo con tiroxina puede reducir el tamaño nodular al normalizar los niveles sanguíneos de TSH.

Ocasionalmente los médicos pueden intentar un tratamiento llamado “supresivo” con dosis de tiroxina algo mayores que las que el organismo necesita, para bajar más los niveles de TSH.

Cuando el o los nódulos tiroideos son causa de hipertiroidismo se pueden tratar con yodo radiactivo (I131), que muy frecuentemente restaura la función tiroidea normal y permite en unos meses notar la reducción de tamaño de los nódulos.

Cuando se trata de un nódulo quístico, la punción del mismo puede ser diagnóstica y también terapéutica, ya que se puede extraer gran parte o todo el contenido líquido del quiste. Si los quistes vuelven a acumular líquido en su interior se puede intentar, después de vaciarlos, un tratamiento inyectando sustancias esclerosantes como el alcohol, aunque no es un tratamiento muy generalizado.

Cuando los nódulos tiroideos son parte de las manifestaciones de la tiroiditis subaguda, pueden desaparecer espontáneamente al terminar esta enfermedad.

Es importante seguir las indicaciones de los médicos para resolver cada caso y evitar complicaciones.

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