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¿En qué consiste la prueba de anticuerpos antiperoxidasa tiroidea?

La peroxidasa tiroidea (TPO, por su acrónimo en inglés) es una enzima que se encuentra de forma natural en la glándula tiroides y que desempeña una importante función en la producción de hormonas tiroideas. La prueba de anticuerpos antiperoxidasa tiroidea (ATPO) sirve para detectar anticuerpos que actúan contra la TPO en la sangre.

Si a un paciente se le ha diagnosticado una enfermedad de la tiroides, es posible que el médico solicite la realización de la prueba de anticuerpos antiperoxidasa tiroidea, además de otros test, para ayudar a encontrar la causa del problema.

La presencia de anticuerpos TPO en la sangre sugiere que la causa de la enfermedad tiroidea es un trastorno autoinmune, como la enfermedad de Hashimoto o la enfermedad de Graves. Las enfermedades autoinmunes se caracterizan porque el sistema inmunológico, que se ocupa de combatir las infecciones entre otras alteraciones, ataca por error el tejido sano de la tiroides. Cuando ese ataque se produce, la glándula se inflama y deja de funcionar correctamente.

Otras indicaciones de la prueba:

  • Mujeres embarazadas con enfermedades autoinmunes principalmente:
    • Enfermedad de Hashimoto
    • Enfermedad de Graves

Tengo anticuerpos ¿estoy enfermo?

Hay personas que tienen anticuerpos antiperoxidasa y no obstante no padecen enfermedad de la tiroides.

Lo que sí sucede es que la presencia de anticuerpos incrementa las probabilidades de que esa persona desarrolle este tipo de dolencia en el futuro.

Por ese motivo, el médico suele recomendar revisiones periódicas de la función tiroidea para controlar cualquier alteración lo antes posible.

¿Qué son los anticuerpos?

El organismo produce anticuerpos como parte de la respuesta normal del sistema inmunológico a los “invasores”: virus y bacterias.

Algunas proteínas del cuerpo, sin ser origen de ningún problema, pueden ser atacadas por los anticuerpos. Cuando ocurre esto, hay células perfectamente funcionales que son dañadas y destruidas. Aunque esto puede pasar en diferentes sistemas, en el caso de la glándula tiroides:

Los anticuerpos que aparecen con más frecuencia son:

  1. Anticuerpos antiperoxidasa tiroidea- también se conocen por el acrónimo TPO Ab (Ab es la abreviatura de “anticuerpo” en inglés: antibody)
  2. Anticuerpos antitiroglobulina- TG Ab
  3. Inmunoglobulina estimulante de la tiroides- TSI Ab

Los ATPO están elevados en las personas que padecen:

  • Enfermedad de Hashimoto- También conocida como tiroiditis autoinmune. En este caso, las células de la tiroides son atacadas y destruidas paulatinamente. Prácticamente en todos los pacientes con esta dolencia están presentes los anticuerpos
  • Reducción de la función tiroidea –evolucionará a enfermedad de Hashimoto-
  • Enfermedad de Graves- 65% de los pacientes tienen ATPO

Se han documentado casos de familiares de pacientes que tienen niveles de anticuerpos más elevados de lo normal y que, no obstante, nunca han experimentado síntomas de enfermedad tiroidea. Es posible que el daño a la tiroides no haya sido suficientemente grave como para alterar la producción correcta de hormonas tiroideas. No obstante, son personas que tienen un riesgo elevado de desarrollar esta enfermedad, quizá en el futuro, y deberían someterse a revisiones médicas cada seis meses o una vez al año.

Cualquier nivel de anticuerpos por encima de los umbrales considerados normales debe considerarse al menos potencialmente sospechoso de ser un caso de riesgo.

En la actualidad, los niveles de anticuerpos que se consideran normales varían según los laboratorios y el método que se emplee para medirlos. En general, en el caso de los anticuerpos antiperoxidasa tiroidea se considera normal un nivel por debajo de 150 mUI/ml o un índice de anticuerpos que no supere el 0,9.

Existe una correlación entre los niveles y la severidad de la enfermedad: cuanto mayores son los primeros, mayor es la segunda.

En un estudio sobre los niveles de anticuerpos antiperoxidasa tiroidea en personas con niveles ligeramente elevados de hormona estimulante de la tiroides (TSH), comparados con sujetos que tenían niveles ligeramente bajos de esta hormona, se vio que la presencia de los anticuerpos era detectable en el 18,6% de los primeros, mientras que en los segundos sólo estaban presentes en un porcentaje del 3%. Los autores llegaron a la conclusión de que medir los ATPO puede ser recomendable en personas que tienen unos niveles altos de TSH sin que se supere el límite considerado normal, ya que de este modo podría identificarse a quienes tienen un mayor riesgo de desarrollar hipotiroidismo.

El hipotiroidismo está relacionado con las enfermedades cardiovasculares y un empeoramiento de la calidad de vida. Tratarlo lo antes posible es una forma eficaz de evitar complicaciones.

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