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¿Por qué aparece un quiste tiroideo en la glándula?

Los quistes tiroideos son nódulos llenos de líquido presentes en la glándula tiroides. Pueden ser muy pequeños (de menos de 1 cm) o bastante grandes y pueden presentarse de forma súbita. Los nódulos pueden ser quistes (contenido líquido) y en ese caso no hay componentes sólidos detectables dentro del quiste. Por otro lado, el nódulo puede ser complejo, y contener tanto elementos líquidos como sólidos. Los quistes que únicamente contienen líquido tienen un riesgo muy bajo de evolucionar a cáncer de tiroides si se les compara con los quistes complejos.

Tipos

  • Quistes líquidos
  • Quistes complejos

Los nódulos se pueden formar por los siguientes motivos:

  • Falta de yodo
  • Crecimiento de tejido tiroideo normal (adenoma). No se conoce su causa exacta, pero el adenoma no es maligno ni se considera grave a menos que los síntomas sean molestos para el paciente.
  • Restos de un adenoma pueden dar lugar a quistes complejos
  • Inflamación de la tiroides

Los quistes tiroideos pueden aumentar de tamaño rápidamente, ocasionando hemorragia en nódulos pequeños que estaban presentes en la tiroides. Ese aumento de tamaño repentino puede también ser causa de síntomas en el cuello:

  • Dolor
  • Dificultad al tragar
  • Cambios en la voz por presión en las cuerdas vocales (poco frecuente)

El diagnóstico de un quiste tiroideo se efectúa con ecografía o tras una biopsia, al obtenerse fluido procedente de la lesión en la tiroides.

Los quistes tiroideos pueden resolverse espontáneamente, aunque no es algo que ocurra con frecuencia (menos del 15% de los casos)

La expresión “quiste tiroideo” no es un diagnóstico en sí, sino que describe el hallazgo de un nódulo con líquido. Por eso, después de detectarlo el médico puede realizar diversas pruebas para conocer ante qué clase de quiste se encuentra.

El especialista buscará en primer lugar diferenciar nódulos malignos de nódulos benignos para definir su tratamiento. Las pruebas indicadas en primer lugar incluyen:

  • Analítica de sangre general
  • Prueba de imagen (primero, ecografía)

La prueba más precisa para conocer el tipo de quiste con certeza es la punción aspiración con aguja fina, que se suele realizar con apoyo de la ecografía para obtener muestras del quiste del punto exacto que ofrecerá mayor información para el diagnóstico.

Se ha sugerido que la complicación más frecuente de este procedimiento es el sangrado de la lesión, si bien algunos especialistas han hecho hincapié en que en ocasiones permite el vaciado definitivo de algunas lesiones quísticas.

Se indica cirugía para extraerlos –entre otras- ante las siguientes situaciones:

  • Disnea (dificultad para respirar)
  • Disfonía (alteraciones en la voz)
  • Disfagia (dificultad al tragar)
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