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Tiroides: Síntomas Psicológicos

Los síntomas físicos que acompañan a una disfunción tiroidea, aunque generalmente son poco específicos, podemos definirlos, identificarlos y agruparlos. A estas señales se unen también un conjunto de síntomas psicológicos y alteraciones del estado de ánimo que debemos tener en cuenta a la hora de valorar la enfermedad en su conjunto.

Como hemos comentado en anteriores publicaciones la glándula tiroides participa en multitud de procesos y funciones de nuestro organismo y en consecuencia también en los procesos cognitivos. Un exceso de hormona tiroidea – hipertiroidismo – acelera nuestro metabolismo y puede asociarse a un aumento de la ansiedad, insomnio, nerviosismo, hiperactividad, agitación mental. Por el contrario, unos niveles bajos de hormona tiroidea – hipotiroidismo – pueden generar un estado de ánimo cercano a la tristeza, melancolía e incluso depresión, también somnolencia, disminución de la capacidad de atención y concentración, alteraciones de la memoria, lentitud mental (principalmente dificultades de cálculo).

Como vemos las alteraciones en los niveles de hormonas tiroideas repercuten directamente en el estado cognitivo y emocional de las personas que lo padecen, mucho más allá de los síntomas físicos. Esto puede influir negativamente en la percepción del resto de síntomas e incluso en su recuperación.

De hecho, cada vez hay mayor evidencia que tratando las disfunciones tiroideas, algunos trastornos psicológicos o psiquiátricos mejoran e incluso desaparecen. Un tratamiento precoz de la enfermedad podría llegar a prevenir un posible declive cognitivo futuro.

Una vez más destacamos la importancia de detectar las enfermedades tiroideas de modo precoz. Acudir al médico de cabecera nos ayudará a identificar correctamente los síntomas y así resolverlos de la manera más adecuada.

No debemos infravalorar las señales de cambio percibidas, ya sean físicas o emocionales, sino comunicarlas para contribuir a que el médico pueda elaborar un diagnóstico adecuado a cada caso.

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