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Conoce los diferentes tipos de operación de tiroides existentes a día de hoy

Se recomienda la cirugía de la tiroides por cuatro motivos fundamentales: la presencia de un nódulo que podría ser un tumor; la existencia de un tumor canceroso ya diagnosticado; para aliviar síntomas locales producidos por un nódulo o bocio, tales como presión en la tráquea, dificultad para tragar o abultamiento antiestético; y síntomas derivados de una producción o liberación excesiva de hormona tiroidea –ya sea por la presencia de un nódulo tóxico, bocio multinodular o enfermedad de Graves-.

Hay tres técnicas quirúrgicas básicas: la tiroidectomía convencional (en la cual se practica una incisión en el centro del cuello para acceder a la tiroides); la tiroidectomía endoscópica (se practican pequeñas incisiones en el cuello, a través de las cuales se realiza la operación guiada por una cámara de vídeo) y la tiroidectomía robótica (bien con pequeñas incisiones en el pecho y la axila o por incisión en la parte alta del cuello), que se utiliza para evitar hacer la incisión en el centro del cuello.

Biopsia tiroidea abierta

Consiste en la escisión de un nódulo para su análisis posterior por parte de un patólogo. Rara vez se practica.

Lobectomía de tiroides

Es una operación en la cual se extirpa la mitad de la glándula tiroides. Se trata de un procedimiento habitual para tratar el cáncer diferenciado de tiroides (papilar o folicular) con tumores de pequeño tamaño y en los que no hay ningún signo de propagación fuera de la tiroides. A veces los médicos se refieren a ella como “lobectomía diagnóstica”, ya que las pruebas que se realizan antes de la intervención no siempre son suficientes para establecer definitivamente si hay o no cáncer de tiroides y en parte la operación se lleva a cabo para determinarlo.

En ocasiones, la lobectomía diagnóstica incluye un procedimiento denominado “sección congelada”: se obtiene una muestra de tejido durante la intervención para que un patólogo la examine mientras el paciente aún está anestesiado. Si se detecta cáncer, el cirujano procederá a extirpar la glándula en su totalidad. El resultado de la sección congelada no es certero al cien por cien en el momento, y el resultado definitivo suele obtenerse días después.

Todos los pacientes que se someten a una extracción parcial de la tiroides tendrán que acudir a su médico para que realice controles y compruebe sus niveles de hormona tiroidea de forma rutinaria.

 Istmectomía 

La istmectomía consiste en la extirpación del istmo de la tiroides, la parte de la glándula que une los dos lóbulos. Tiene pocas indicaciones, sobre todo la del nódulo tiroideo benigno localizado en el istmo.

 Tiroidectomía total o casi total

Esta operación consiste en la extracción de la glándula tiroides en su totalidad o prácticamente en su totalidad. En ocasiones se practica para tratar afecciones benignas que están presentes en los dos lóbulos de la glándula, como bocio o enfermedad de Graves. También se lleva a cabo en casos de cáncer.

La tiroidectomía es “casi total” cuando el cirujano decide dejar una pequeña cantidad de tejido tiroideo sano sin extraer. Un motivo es que se trate de tejido que está próximo a zonas importantes del organismo, como los nervios que controlan la voz, la deglución o la respiración, así como las glándulas paratiroides (cuatro glándulas de pequeño tamaño que se encuentran sobre la tiroides y regulan el equilibrio entre el calcio y el fósforo en el organismo).

Los pacientes que se someten a este procedimiento necesitarán tomar levotiroxina a diario de por vida.

Tiroidectomía de complemento

Es la extracción (exéresis) del tejido tiroideo que ha quedado después de una resección parcial. Es posible que esta cirugía se lleve a cabo años después de la primera intervención o bien inmediatamente después de ésta (en la semana siguiente a la primera operación).

Las razones para recomendar una tiroidectomía de complemento son las mismas que indican la necesidad de realizar una tiroidectomía total. Después de la operación, todos los pacientes necesitarán tomar levotiroxina a diario de por vida.

Extirpación de los ganglios linfáticos

Si se detecta que el cáncer se ha extendido a los ganglios linfáticos del cuello, lo habitual es extirparlos en la misma intervención en la que se lleva a cabo la cirugía de la tiroides.

En casos de cáncer papilar o folicular, ante la sospecha de cáncer en solo uno o dos ganglios linfáticos, éstos se extirpan y se trata cualquier potencial resto de células cancerosas con yodo radiactivo.

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