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¿Cómo se detecta un tumor tiroideo?

Los tumores tiroideos son muy frecuentes, y su prevalencia aumenta con la edad. “Tumor” o “neoplasia” son términos que sirven para designar una acumulación de células que han crecido de forma anormal.

Los tumores tiroideos foliculares (en forma de folículo o saco) incluyen:

  • Formas benignas (adenomas) Todos los adenomas son foliculares
  • Formas malignas o cancerosas (carcinomas)

Pueden detectarse:

  • En un reconocimiento médico habitual (5% de los casos)
  • Ecografía (40% de los casos)

El cáncer de tiroides (tumor maligno) es relativamente raro. De hecho, se ha estimado que sólo alrededor del 0,5% de los fallecimientos por cáncer se deben a tumores malignos de tiroides.

La mayor incidencia se produce entre la población próxima a los 50 años de edad, y las mujeres lo padecen en mayor proporción que los hombres.

Lo más habitual es que un tumor tiroideo sea un adenoma o forma benigna. En su mayoría, los adenomas tiroideos no absorben yodo ni producen hormonas tiroideas. Suelen presentarse como un bulto en el cuello que no causa dolor.

El modo fiable de distinguir entre tumores tiroideos benignos y malignos es la aspiración con aguja fina (PAAF) para extraer una muestra de tejido que se analizará en un servicio de patología.

El 95% de los tumores tiroideos son benignos.

Es una buena idea acudir al médico ante los siguientes síntomas:

  • Presencia de un bulto en el cuello
  • Inflamación del cuello
  • Ronquera no debida a una causa clara y que no remite en semanas
  • Dolor
  • Dificultad al tragar o al respirar

Puedes acceder a nuestro cuestionario sobre salud de la tiroides aquí.

En un examen físico, el médico evalúa, entre otros aspectos:

  • La consistencia del tumor tiroideo (si es rígido o suave)
  • Su tamaño
  • Si se trata de un único tumor o hay algún otro
  • Si se mueve cuando el paciente traga
  • Si se mueve al hacerlo los tejidos que lo rodean
  • Si tiene bordes bien definidos
  • Si afecta a la movilidad de las cuerdas vocales
  • Si afecta a la respiración del paciente

Tras el examen físico, el médico puede solicitar:

  • Análisis de sangre para comprobar el funcionamiento de la tiroides, midiendo los niveles de hormonas tiroideas en la sangre. Los resultados alterados en esta prueba pueden indicar que el paciente padece hipertiroidismo o hipotiroidismo, algo que es mucho más frecuente que el cáncer cuando hay un tumor tiroideo.
  • Ecografía tiroidea para obtener imágenes del tumor tiroideo y de la glándula completa.
  • Biopsia, o análisis de una pequeña muestra del tumor tiroideo para su análisis. Se extrae con una aguja muy fina en el procedimiento denominado PAAF.
  • Tomografía computarizada para la obtención de imágenes detalladas.
  • Resonancia magnética, que también proporciona imágenes detalladas del interior del organismo.

Tumor tiroideo e hipertiroidismo

Un tumor tiroideo benigno o adenoma puede ser

  • Frío
  • Caliente (produce hormonas tiroideas en exceso)

Un tumor caliente que libera una cantidad excesiva de hormonas tiroideas se denomina también “adenoma tiroideo tóxico”, y puede provocar síntomas propios del hipertiroidismo, incluyendo:

  • Pérdida súbita de peso, incluso con un incremento del apetito y de la cantidad de comida que el paciente ingiere o sin cambios en ninguno de los dos
  • Aceleración del ritmo cardiaco (taquicardia) o irregularidad (arritmia)
  • Nerviosismo, ansiedad e irritabilidad
  • Temblores (sobre todo en las manos)
  • Aumento de la sudoración
  • Cambios en el ciclo menstrual
  • Intolerancia al calor
  • Cambios en los movimientos intestinales (aumento de la frecuencia)
  • Fatiga
  • Debilidad muscular
  • Dificultad para dormir
  • Fragilidad en piel y cabello 

Tumor tiroideo e hipotiroidismo

Las personas con hipotiroidismo también pueden tener un tumor tiroideo, particularmente si la causa es la inflamación conocida como tiroiditis de Hashimoto o hipotiroidismo autoinmune. 

Sobre el cáncer de tiroides

El cáncer de tiroides suele ser tratable y relativamente fácil de controlar. Existen diferentes tipos:

Carcinoma papilar-El más frecuente (8 de cada diez casos), más frecuente en personas menores de 40 años, sobre todo mujeres.

Carcinoma folicular- Representa 1 de cada 10 casos y suele presentarse en personas de mediana edad, sobre todo mujeres.

Carcinoma medular- Se presenta en menos de 1 cada diez casos y tiene un origen familiar.

Carcinoma anaplásico- El tipo de cáncer de tiroides más raro y grave (1 de cada 50 casos), que se da mayoritariamente en personas que han superado los 60 años.

Los carcinomas papilares y foliculares también se denominan cánceres “diferenciados” de tiroides. Tienden a ser más fáciles de tratar que las otras categorías.

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