Bocio: una de las alteraciones de la glándula tiroides más conocidas

Una de las alteraciones de la glándula tiroides más conocidas popularmente es el bocio. Su característica principal es una glándula tiroides aumentada de tamaño,  detectable a simple vista.  El bocio puede ser la manifestación de una amplia  variedad de enfermedades que afectan a la glándula tiroidea.

Las enfermedades que producen bocio pueden alterar la función tiroidea  –produciendo hipertiroidismo o hipotiroidismo– o por el contrario la función tiroidea puede no verse afectada. Suelen ser procesos benignos aunque en algunos casos la salud de la persona que lo padece puede verse comprometida.

En función de cómo afecte a la glándula tiroides podemos encontrar dos tipos de bocio:

  • Bocio difuso: cuando la tiroides se agranda de forma uniforme.
  • Bocio nodular o multinodular: Cuando el aumento es irregular en forma de uno o más nódulos.

Los nódulos suelen ser pequeños para producir síntomas locales, crecen muy lentamente  hasta  generar compresión, molestias en el cuello, dificultad para tragar o para respirar. Ocasionalmente pueden crecer de modo rápido y producir dolor o disfonía.

Las causas del bocio son las siguientes:

  • La más frecuente es la deficiencia de yodo. Si la tiroides no tiene suficiente yodo, tenderá a fabricar menos hormonas tiroideas,  lo cual será detectado  por la glándula hipófisis que segregará más TSH (hormona estimulante de la tiroides), para que aumente su función y su tamaño.  Si esta situación se mantiene en el tiempo la glándula tiroides tendría una predisposición a formar nódulos con tendencia a funcionar de manera autónoma, lo cual generaría un hipertiroidismo no autoinmune.
  • Si la causa de la disminución de la producción hormonal es una inflamación crónica como en la tiroiditis de Hashimoto, el bocio se desarrollará también por aumento de TSH hipofisaria. La tiroides podrá reducir su tamaño al iniciarse el tratamiento con tiroxina, aunque a veces las cicatrices que deja la inflamación crónica ocasionan la persistencia del bocio.
  • Enfermedad de Graves-Basedow: el sistema inmune produce anticuerpos estimuladores de la tiroides, llamados TSI que imitan el efecto de la TSH, ocasionando un aumento de la producción hormonal (hipertirodismo) y un aumento del tamaño, en general difuso, de la glándula. En este caso la hipófisis dejará de producir TSH al detectar demasiadas hormonas tiroideas en la sangre.

Cómo se diagnostica el bocio:

  • El examen físico por palpación del cuello.
  • Analítica de sangre.
  • Ecografía tiroidea.
  • Punción con aguja fina (PAAF): será necesario en algunos casos para obtener una muestra de las células tiroideas que permitirá saber si los nódulos necesitan o no ser operados.
  • Gammagrafía tiroidea: permite saber cómo es la distribución de la función dentro de glándula (nódulos fríos si funcionan poco – nódulos calientes si funcionan mucho). En caso de bocio con hipertiroidismo permitirá definir el tratamiento con yodo radiactivo.

¿Es tu caso? ¿Te han diagnosticado bocio? ¿Cuál es la causa que ha desencadenado esta alteración de la glándula tiroides?