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Carcinoma medular de tiroides: causas, síntomas, diagnóstico y tratamiento

¿Qué es el carcinoma medular de tiroides?

Nuestro organismo está formado por órganos, y estos están formados por células, que se dividen para reemplazar a las ya envejecidas o muertas. Cuando las células se dividen de forma incontrolada puede aparecer un tumor. Si las células tumorales están ubicadas en el tiroides, hablamos de cáncer de tiroides.

El carcinoma medular de tiroides o carcinoma medular tiroideo representa aproximadamente entre el 1% y el 2% de todos los casos de cáncer de tiroides, aunque algunas estimaciones llegan al 5%.

El carcinoma medular de tiroides suele ser más agresivo que las otras formas, más frecuentes, de cáncer de tiroides, como el carcinoma papilar y el carcinoma folicular. Por eso, es más fácil tratarlo cuanto antes se diagnostica.

Causas

Aproximadamente una cuarta parte de los casos de carcinoma medular de tiroides tienen un componente hereditario, con una mutación del gen RET (proto-oncogen RET) y se asocian con otros tumores endocrinos. A los pacientes con carcinoma medular de tiroides se les practica una prueba genética para determinar si la enfermedad es esporádica (no está relacionada con el gen) o si hay mutación.

En padres, hermanos e hijos de la persona afectada, una prueba genética puede permitir el diagnóstico temprano de la enfermedad y practicar una cirugía a tiempo de impedir su diseminación.

Extirpar la tiroides es una forma de prevenir este tipo de cáncer cuando se detecta la mutación. Después de la cirugía, la persona recibirá tratamiento diario para equilibrar los niveles de hormonas tiroideas.

Algunos factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar cáncer de tiroides.

  • Radiación
  • Factores genéticos: Las personas con antecedentes familiares de carcinoma medular de tiroides (1% de todos los tumores tiroideos), ya sea en su forma aislada o formando parte de los tipos de neoplasia endocrina múltiple tipo 2 (MEN) presentan más riesgo de desarrollar este cáncer. De hecho, el 20-25% de los carcinomas medulares se transmiten de padres a hijos de manera autosómica dominante. En este grupo de personas está indicado la realización de pruebas genéticas para determinar si presentan las alteraciones genéticas asociadas con este tipo de tumor.
  • La dieta baja o alta en yodo
  • Tiroiditis de Hashimoto
  • Enfermedades benignas de la tiroides: las personas que han tenido bocio (agrandamiento tiroideo) o antecedentes familiares de enfermedad tiroidea tienen un mayor riesgo de desarrollar cáncer tiroideo.
  • Estrógenos

Signos y síntomas

La presentación típica del cáncer medular de tiroides es un crecimiento en forma de nódulo o bulto en la tiroides que es mayor que el que podría darse en tejido normal de la glándula.

Es posible que la enfermedad produzca muy pocos síntomas, o incluso ninguno. El motivo es que los tumores suelen ser pequeños y estar rodeados de tejido tiroideo normal.

En ocasiones, el diagnóstico de carcinoma medular de tiroides llega de forma indirecta, al realizar pruebas médicas por algún motivo diferente.

Cuando causa síntomas, éstos son diferentes a los de otros tipos de cáncer de tiroides:

  • Los nódulos son blandos al tacto
  • El cáncer medular de tiroides hace que aumenten los niveles de una hormona llamada calcitonina
    • En fases muy avanzadas de la enfermedad, los niveles elevados de calcitonina pueden provocar episodios súbitos de diarrea
  • Otros síntomas no específicos del carcinoma medular de tiroides:
    • Dolor en el cuello
    • Dolor en la mandíbula
    • Dolor de oído
    • Si el tamaño de los nódulos aumenta, pueden causar dificultad para respirar o tragar
    • Ronquera (si alguno de los nódulos afecta al nervio que controla las cuerdas vocales)

Diagnóstico

Habitualmente, se llega al diagnóstico con una biopsia de aguja practicada en el nódulo o bulto detectado en la tiroides, o bien después de que se haya llevado a cabo su extirpación.
Cuando el resultado de las pruebas sugiere que hay carcinoma medular, suelen medirse los niveles de calcitonina y antígeno carcinoembrionario (ACE) en sangre, ya que es característico que ambas proteínas se encuentren en concentraciones más elevadas de lo normal.

Tratamiento

El primer tratamiento que se ofrece a las personas con carcinoma medular de tiroides es la cirugía, que en este caso se lleva a cabo extirpando por completo la glándula, lo que se conoce como tiroidectomía total.

Cuando el paciente tiene además niveles muy elevados de calcitonina, se le somete a pruebas de imagen para determinar si el tumor se ha extendido a otros tejidos del organismo.

  • Fases I y II- Tiroidectomía total (incluyendo extirpación de la glándula en su totalidad y de los ganglios linfáticos). Después, será necesario administrar medicación para sustituir las hormonas que produce la tiroides.
  • Fases III y IV- La cirugía es la misma que para las fases I y II (normalmente, después de realizar las pruebas para descartar otros tumores, como el feocromocitoma), con la medicación subsiguiente para compensar la falta de hormonas tiroideas. Si el tumor invade tejidos adyacentes o no se puede extirpar completamente, la radioterapia de haz externo puede ayudar a evitar la reaparición del cáncer en el cuello.

En casos en los cuales el carcinoma medular de tiroides se ha extendido a partes del cuerpo distantes de la tiroides, la cirugía, la radioterapia y otros tratamientos similares pueden usarse. Si no es así, existe la opción de recurrir a terapias dirigidas o a quimioterapia.


FUENTES
Thyroid Cancer Center. Thyroid Cancer Overview. Medullary Thyroid Cancer Overview.
American Thyroid Association. Medullary Thyroid Cancer.
American Cancer Association. Treating Thyroid Cancer.
Asociación Española Contra el Cáncer (AECC). Tipos de Cáncer. Cáncer de Tiroides.

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