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¿El bocio es hereditario?

Se denomina bocio a cualquier aumento de la glándula tiroides, sea por el motivo que sea. Dependiendo de la forma en la que se produce el bocio, de la morfología que adquiere, el bocio puede ser difuso (cuando es un aumento global de la glándula) o nodular (cuando el aumento se debe a que aparece algún nódulo en la glándula, que es que el que la hace aumentar de tamaño). A su vez, el bocio nodular puede ser por un solo nódulo (uninodular) o por más de uno (multinodular).

Las causas de bocio más frecuentes se relacionan con procesos adquiridos con el tiempo, habitualmente no genéticos:

  • En las zonas en las que existe falta de yodo en la dieta, la causa más frecuente de bocio es la denominada bocio endémico (que afecta a más del 10% de la población). En este caso, el aumento de tamaño de la glándula se debe al intento de aprovechar al máximo el escaso contenido de yodo que se le aporta en la dieta. No es raro que este tipo de bocio aparezca en varias personas de la misma familia, pero eso no significa que exista un componente genético, sino que se debe a que los miembros de la misma familia están expuestos a la misma dieta pobre en yodo. Aún así, existen estudios que han demostrado efectivamente, en algún caso, mutaciones que favorecen la aparición del bocio, por lo que en estos raros casos el cuadro sí podría tener un componente genético hereditario. No disponemos hoy en día de metodología, en la práctica clínica habitual, que permita identificar qué personas podrían tener esta predisposición genética.
  • En las zonas con suficiente aporte de yodo, la causa más frecuente de bocio es el denominado “bocio de origen autoinmune”, que aparece porque la glándula tiroides se ve de alguna manera “atacada” por las células del propio sistema inmunológico del paciente y eso determina en ocasiones un aumento de tamaño tiroideo. Las alteraciones autoinmunes no se heredan “per se”, pero sí se hereda la predisposición a padecerlas, de ahí que tampoco sea sorprendente la coexistencia dentro de una familia de varias personas con bocio autoinmune. No existe tampoco en este caso la posibilidad de identificar a las personas que pueden heredar o transmitir el o los genes responsables, excepto en una enfermedad extremadamente rara denomina “síndrome poliglandular autoinmune”, cuyo gen causal está perfectamente identificado y se puede analizar cuando el paciente presenta una serie de características que así lo aconsejan.
  • Determinadas situaciones, como el embarazo o la menopausia, o la toma de determinados medicamentos “bociógenos”, también pueden condicionar la aparición de bocio.

Existen formas, raras, de bocio congénito, que se deben fundamentalmente a alteraciones en la capacidad para la síntesis de hormonas tiroideas. En estos casos sí es importante intentar filiar correctamente la alteración genética, si es posible, con el objeto de establecer si el cuadro es hereditario de padres a hijos.

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