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¿Cómo afecta el estrés a tu hipotiroidismo?

El estrés, como reacción fisiológica ante el medio que nos rodea, si lo llevamos hacia el extremo más negativo puede confundirse con un estado de angustia. Tiene diversos orígenes (internos o externos), por ejemplo, cambios importantes en nuestra vida o acontecimientos imprevisibles, como el cambio de trabajo o el despido injustificado, entre muchos otros. El estrés induce trastornos autoinmunes al afectar la modulación de la respuesta inmune.

Las funciones de nuestro organismo están estrechamente conectadas y son sensibles a las condiciones en que la persona vive, lo que le permite adaptarse mejor a las condiciones de su entorno. Esta capacidad de adaptación que podemos considerar un éxito evolutivo, en nuestro sistema de vida en que los niveles de estrés se encuentran disparados, está afectando la salud y la calidad de vida de muchas personas.

Si bien muchos estudios han demostrado una conexión entre el estrés y la enfermedad autoinmune, la mayoría de las pruebas de estrés que contribuyen al inicio y el curso de la enfermedad autoinmune son circunstanciales y los mecanismos por los cuales el estrés desencadena el desarrollo de trastornos autoinmunes siguen siendo poco conocidos. La relación entre el estrés y la patología tiroidea es menos obvia, posiblemente porque la reacción autoinmune continúa durante muchos años antes del diagnóstico de hipotiroidismo clínico, lo que dificulta vincular el inicio de la enfermedad con eventos estresantes de la vida. Sin embargo, La Enfermedad de Graves (EG) y la tiroiditis de Hashimoto (TH) son dos entidades bien estudiadas de la enfermedad tiroidea autoinmune, donde se cree que los factores genéticos y ambientales contribuyen al desarrollo del trastorno. Los posibles factores de riesgo ambiental para el desarrollo de enfermedad tiroidea autoinmune además de la predisposición genética incluyen una alta ingesta de yodo en la dieta, deficiencia de selenio y vitamina D, tabaquismo, ciertos medicamentos, infección por el virus de la hepatitis C y posiblemente estrés. Al contrario de la EG, donde la influencia del estrés en aparición de un brote o de un rebrote de la enfermedad parece claro, el e caso de la TH, los estudios son contradictorios.

Estrés e hipotiroidismo

Todo nuestro sistema endocrino, y la TSH es uno de sus engranajes, es sensible a las tensiones que la persona experimenta. Es decir, que los niveles sanguíneos de TSH pueden incrementarse o disminuir como respuesta a situaciones de estrés crónico. En el caso del hipotiroidismo clínico sintomático parece que la relación con el estrés no esta claramente demostrada, sin embargo, es probable que cuando se sufre un periodo de estrés continuado en el tiempo, se experimenten síntomas de hipotiroidismo, por eso es importante estar atentos para saber distinguirlos. Si que parece que en el caso de hipotiroidismos subclínicos o leves, situaciones de estrés pueden alterar sutilmente y acompañarse de clínica inespecífica de hipofunción tiroidea, como fatiga, aumento de peso, intolerancia al frío, disminución de la frecuencia cardíaca, dolor articular y muscular, calambres y debilidad, estreñimiento, piel seca o cabello y uñas finas y quebradizas.

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