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¿En qué casos es recomendable realizar la punción o PAAF tiroidea?

La ecografía es una prueba de imagen no invasiva e indolora que puede contribuir al diagnóstico de diversas enfermedades de la tiroides. No obstante, en ocasiones es necesario realizar una prueba más precisa, con un análisis del tejido de la glándula. Para obtener esa muestra de tejido se realiza la punción tiroidea, un procedimiento para extraerlo o aspirarlo usando una aguja muy pequeña.

Otras denominaciones:

  • PAAF tiroidea
  • Punción de nódulos tiroideos
  • Biopsia por aspiración de la tiroides
  • Punción-Aspiración con Aguja Fina (PAAF)

Si el tejido que se quiere alcanzar está en una zona profunda o localizado en una zona muy pequeña, el procedimiento se lleva a cabo usando la ecografía como guía para llevar la aguja al punto preciso.

El motivo más frecuente por el cual se recomienda realizar una PAAF tiroidea es para averiguar cuál es la causa de un nódulo o bulto en la tiroides. El nódulo puede detectarse por diferentes motivos:

  • Se aprecia a simple vista o puede palparse en un reconocimiento médico
  • Existe una inflamación general en la zona y en una ecografía aparece algún nódulo
  • Una prueba de imagen realizada por otra razón muestra nódulos en la tiroides

Los nódulos tiroideos son muy frecuentes. De hecho, se presentan en las ecografías del 50% de los adultos. Los nódulos que se perciben al tacto son más raros: 5% de la población femenina y 1% entre varones.

Los nódulos tiroideos no suelen ser un problema grave de salud. Es raro que sean consecuencia del cáncer. Cuando ocurre, la mayor parte de los casos de cáncer de tiroides se tratan muy bien, particularmente si se diagnostican y se tratan pronto.

  • Con frecuencia, la punción tiroidea sirve para descartar la presencia de cáncer.
  • La PAAF de tiroides es un procedimiento que se realiza habitualmente en solo media hora. Después se deja al paciente en observación durante un tiempo. Se recomienda realizar actividades normales, pero no intensas, durante el resto del día después de haber completado la PAAF y el periodo de observación.
  • Antes de una punción tiroidea pueden consumirse alimentos y bebidas con normalidad.
  • No es necesaria una anestesia general, aunque sí es posible que se administre a la persona un anestésico local para adormecer la zona de la punción.
  • Es necesario comunicar a quienes vayan a realizar la prueba si el paciente está tomando medicamentos anticoagulantes (Sintrom, clopidogrel, dabigatrán u otros con efectos similares).
  • Hable con su equipo médico al respecto:
    • Es posible que tenga que interrumpirse la medicación durante unos días o reducir la dosis
    • No haga ningún cambio en su tratamiento sin consultar a su médico
    • En algunas ocasiones se realiza un análisis para evaluar la presencia de medicamentos en la sangre antes de realizar la punción tiroidea

El procedimiento

La PAAF tiroidea le será explicada antes del procedimiento, incluyendo lo que puede o no puede hacer tras la prueba. También se le solicitará la firma de un documento de consentimiento informado, en el cual declarará que comprende los pequeños riesgos asociados a la punción/aspiración tiroidea y está de acuerdo en llevarla a cabo. Este también es un buen momento para plantear posibles dudas.

Lo más habitual es que el paciente esté tumbado. Se le limpiará el cuello con un antiséptico. En algunas ocasiones se administra una anestesia local.

Después se insertará una aguja muy fina hasta el nódulo usando las imágenes de la ecografía como guía. Cuando llegue al nódulo, la aguja se moverá unos milímetros adelante y atrás para tomar la muestra de tejido, y se retirará a continuación. En la prueba suele estar presente un técnico que analiza las muestras para ver si el tejido obtenido es suficiente para el análisis posterior. Es posible que sea necesario volver a insertar la aguja más de una vez para que el tejido aspirado pueda ser analizado con precisión posteriormente. Cuando hay más de un nódulo, el procedimiento se repite en cada uno.

Finalmente, se ejercerá presión en el lugar en el cual se insertó la aguja durante varios minutos. Esto se hace para que, tras llevar a cabo la punción el paciente no sangre en exceso.

La PAAF de tiroides es una prueba segura y se considera de muy bajo riesgo para casi todos los pacientes, debido sobre todo a que la aguja empleada es muy pequeña. En realidad, se considera que el riesgo más común es que la punción/aspiración no sea suficiente para obtener un diagnóstico exacto. Esto sucede en un 20% de los casos. El segundo riesgo a tener en cuenta es el sangrado en el lugar de la punción (en 1 de cada 10 casos). Generalmente produce dolor local y un abultamiento de la zona. Normalmente un analgésico disponible en farmacias es suficiente para controlarlo. La hemorragia mayor es muy rara, se presenta en menos de 1 de cada 1.000 casos.

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